No me hagan caso...

... y a veces no sé bien qué pensar....
Si existe o no el destino...
Me niego a creer que en algún lado alguien pensó y escribió cómo debía ser mi vida, cuánto iba a durar, con quién me iba a casar o no, dónde iba a trabajar o mendigar, si iba a tener hijos y de qué y cómo me voy a morir.
Sentiría que mi vida es una gran película... y yo otro actor secundario más. De esta forma los días no tendrían mucho sentido... No tendría sentido pensar ni tomar decisiones ya que todo sucedería de una forma u otra porque "todo está escrito".
A veces quiero creer que sólo algunas partes de mi vida están realmente "escritas" (por así decirlo)...
put*......me hice acordar a Cohelo en"Brida" (sí, lo leí, so what? no todo es malo... algunas cositas son rescatables). Por ejemplo cuando dice que no hay UNA sola persona indicada para cada uno, una media naranaja, sino que formamos una pequeña partecita de un todo, dando por resultado muchas "almas gemelas". Claro que si esto fuese así, entonces también podría decir que no está mal estar enamorado de dos personas al mismo tiempo ya que tendría un gran justificativo de fondo... Sería otra excusa más para justificar mi inevitable infidelidad...
Buen...sepan disculpar... creo que más de la mitad de las cosas que pienso mis manitos no las llegan a escribir y no se entiende el concepto o quizás debería hacer un post gigantezco, el cual debería después releerlo y ordenarlo porque nada de lo que estoy diciendo tiene mucho sentido.
No se entiendió nada, no?
Es que así funciona en realidad mi cabeza... bah...casi....flor de kilombo.
¿Y por qué digo tanta huevada junta?
Porque a veces por más que quiera evitar ciertas situaciones o mejor dicho, ciertas personas, la vida se empeña en ponerlas en mi camino sin que yo las busque.
A veces creo que dí por terminado un tema y pum! Ahí resucita el ser de las tinieblas...
Como por ejemplo, estar sentada en la compu boludeando, tener de fondo ESPN con un partido de tenis, y escuchar el nombre de mi primer novio (a quien le dije que abandonara el tenis porque no tenía futuro y me hizo caso) y hoy resulta ser (después de mucho googlear) el preparador físico de Gaudio (o al menos eso es lo que creo).
Ir al boliche que jamás en mi vida pisé, un día que no tenía ganas de salir y fui de compromiso (como tantas otras noches) y cruzarme con "él" que es el hombre perfecto para cualquiera, el ideal, el príncipe azul, el que toda madre quisiera para su hija, esa cuenta pendiente nunca saldada y totalmente olvidada. Hablar por horas y horas y más horas... confirmar por decima cuarta vez que es él con quien debería estar... Que luego desaparezca entre la gente sin saludar... días después enterarme que su desaparición fue debida a que su novia o ex o algo así (ni él sabe qué es) estaba ahí, que se armara kilombo... Y en ese momento pensar "entonces no tenía ni debe tener que ser".
Otro día ver las fotos de nosotros (otro ex) y que se escape una sonrisa y pensar "qué feliz que era en este momento por DIOS!" y odiarlo por arruinar todo después...
Despertar en mi cama abrazando la almohada que todavía huele a él... otro él... ninguno de los anteriores... tener mis "te quieros" ahogados porque sé que no soy correspondida... sin embargo pensar que me hace tan feliz en esos minutos que estamos juntos... Pero no, él no es para mi, yo no soy para él. Por lo menos eso es lo que la vida va mostrando día a día. Quizás me equivoque y dentro de unos años nos vuelve a cruzar el "destino" y nos damos cuenta que evidentemente sí fuimos hechos para estar juntos. (quizás no) Y tal vez no sea para bien, para ser felices, sino simplemente para aprender algo que en otra vida no aprendimos... Qué ganas de decir pavadas... ni siquiera creo en vidas pasadas!!!
Bah... qué sé yo.
Tal vez tenga que prestarle más atención a las señales que se van presentando...
O tal vez ni siquiera existan y sólo sean hechos aislados que mi mente quiere asociar con el fin de que todo tenga un sentido, intentar explicar mis actos, darle un por qué / para qué a todo...
Quizás nada tiene que ver con nada...
o quizás sí y nunca me de cuenta.


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