15 de octubre de 2002
Esto fue escrito hace ya 3 años.
Ciertas cosas nunca, JAMAS cambian...
Por qué TODO tiene que ser sobre ellos todo el tiempo?
Es viernes a la noche y estamos todas peleadas con nuestros respectivos hombres. ¿Causas? Las de siempre, nada nuevo bajo el sol. ¿Son historias nuevas? No, son AÑOS de escuchar las mismas quejas entre todas.
Así que decidimos juntarnos a tomar un buen vino y obviamente, criticarlos a ellos, los causantes de angustiantes noches de películas deprimentes acompañadas por una caja de carilinas y un kilo de helado para saciar nuestra ansiedad.
Después de varias copas de alcohol, concluimos en un estrategia conjunta de rebelión, metida de cuernos de por medio e ignorarlos hasta que se den cuenta cuánto nos extrañan y nos necesitan.
Todo pareciera que superamos esa noche sin ellos.
"Mañana salimos a romper la noche; no me importa nada", se escucha de lejos...
La verdad es que cada una vuelve a su casa, mira su celular: nunca sonó. Ni siquiera hay una llamada perdida. Prendemos la computadora en busca de un mail, un mensaje, algo! Nada. Sólo publicidades eternas de viagra gratis, páginas porno, bases de e-mails... Pero nada de ellos.
En otro lado de la ciudad, otra "victima" se encuentra ante una casilla de mails vacía y un contestador que sólo repite "Ud. No ha recibido ningún mensaje nuevo". Desesperación. Son las 4am y no hay noticias. ¿Qué puedo hacer? Entonces decido escribir un mail con toda la dulzura del universo. Diciéndole cuántas ganas tengo de que ahora él esté a mi lado, para llenarlo de mimos.
Sábado a la tarde. No hay noticias. No importa, hoy rompo la noche y si no aparece, que se mate!
Las horas siguen pasando... De repente, suena el teléfono; es él.
No me demuestro muy contenta (a pesar de que efectivamente lo estoy). Estamos peleados. Pero él llama para "arreglar" nuestros asuntos.
Una hora y media más tarde de los mismos reproches y quejas de hace 3 años atrás, "está todo bien". Bueno, entonces completemos la reconciliación con una salida! Pero no, él no puede. Resaca desbordante de la noche anterior por lo cual no se puede ni mover de su cama. No puedo armar un escándalo, recién terminamos de solucionar (temporariamente) nuestros problemas. Así que sólo le deseo buenas noches y cuelgo el teléfono.
Es justo que él haya estado de fiesta, emborrachándose, sin siqueira acordarse de que estábamos peleados, y encima tenga la cara para decirmelo?
No, en mi mente femenina no lo es. Para ellos sí; él no depende de mi: yo sí.
Esa noche no salimos ninguna. No rompimos la noche. No hubo ninguna metida de cuernos. Nos quedamos cada una en su casa viendo películas hasta el hartazgo.
La cruel realidad es que nuestro humor depende de haber recibido esa llamada o no, de haberlo visto o no, de haber escuchado lo que quería escuchar o no. Dependemos un 90% de ellos (el 10% restante queda en manos de nuestras hormonas).
Es triste, patético, desesperante... nos paralizamos si no sabemos de ellos. Casi no tiene sentido que empiece el día sigueinte ya que va a ser igual al de hoy: él no va a llamar o cometerá el mismo error. Si, somos patéticas.
No sabemos vivir sin ellos, ni con ellos.
Sin ellos, nos convertimos en seres hostiles ante cualquier otro que sea feliz con uno de ellos. En el fondo todas pensamos "ya va a mostrar la hilacha".
Y con ellos... Dios! Somos un ser totalmente estúpido que no sabe hacer otra cosa que depender de sus horarios, modificar los propios en SU beneficio (no el nuestro), dejar de lado a nuestras amistades por ellos, no salir por horas...
"y si justo llama?"


1 comentario:
este texto es genial (15 de octubre de 2002)lo amo en serio, tienes toda la razon. yo creia k solo a mis amigas y a mi nos pasaba esto, pero veo k es un asunto global jajaja. gracias.
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