10
Anoche en mi soledad de siempre, con ojos húmedos y el corazón destrozado, volví a leer poemas que hace tiempo había olvidado. Hubo uno que particularmente me hizo sentir más de lo acostumbrado; sacó a flote todo aquello que había perdido.
En tu cumpleaños te lo dedico. Espero que hoy lo encuentres en mis regalos.
Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche zul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una monedda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, ¿dónde estabas?
¿Entre qué gentes?
¿Diciendo qué palabras?
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento tan lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
Pablo Neruda
Veinte poemas de amor
Una canción desesperada y otros poemas


No hay comentarios.:
Publicar un comentario